RIO DE JANEIRO
HISTORIA
Período colonial
El 20 de enero de 1502, fue alcanzada la bahía de Guanabara por los exploradores portugueses en una expedición encabezada por el explorador portugués Gaspar de Lemos, en la cual participaba el navegante italiano Americo Vespuccio. La presencia europea en la zona comenzó poco después. En 1519 cuando Fernando de Magallanes atracó sus buques en la bahía, contrabandistas franceses ya utilizaban la bahía como un puesto para el contrabando de palo brasil. Cuando el oficial naval francés Nicolas Durand de Villegaignon llegó en 1555 con una flota de dos buques y 600 soldados y colonos, fundó el primer asentamiento europeo permanente en la zona. La colonia fue denominada Francia Antártica. Los colonos consistían principalmente de hugonotes franceses y calvinistas suizos.
La ciudad fue fundada el 1 de marzo de 1565, por el sacerdote español, concretamente de Tenerife, Padre Anchieta, con el nombre de San Sebastián del Río de Enero. Durante siglos, el asentamiento se llamó San Sebastián, en lugar de la actualmente popular segunda mitad de su nombre. El objetivo de la fundación era contar con una base desde la cual se podría invadir el asentamiento francés, lo cual finalmente se logró en 1567 y los franceses fueron expulsados.
A fines del siglo XVI, Río era un lugar estratégico en el Atlántico para el tránsito de buques entre Brasil, las colonias de África y Europa. Se construyeron fortalezas y se formó una alianza con las tribus nativas cercanas para la defensa de la ciudad. La caña de azúcar fue la primera industria en la zona. En primer lugar se utilizaban nativos, pero más tarde los esclavos de África fueron utilizados para estos trabajos manuales.
Hasta comienzos en el siglo XVII, la ciudad se vio amenazada o invadida por piratas y bucaneros franceses, como Jean-François Duclerc y René Duguay-Trouin. Después de 1720, cuando los portugueses encontraron oro y diamantes en la vecina capitanía de Minas Gerais, Río de Janeiro pasó a ser mucho más útil que Salvador de Bahía como puerto para exportar la riqueza, ya que esta estaba mucho más al norte.
Período imperial
Cuando el príncipe Pedro I proclamó la independencia de Brasil en 1822, decidió mantener a Río de Janeiro como capital de su nuevo imperio. Entre 1808 y 1815 fue la capital de facto del reino de Portugal.
Tras la independencia, la ciudad se convirtió en la capital del Imperio del Brasil. La provincia de Río de Janeiro se enriqueció con los lucrativos cultivos de caña de azúcar en el municipio Campos dos Goytacazes y de café en el Valle do Paraíba. Para separar la capital de la provincia del Imperio, la ciudad se convirtió en 1834 en el Municipio Neutro, pasando Niterói a ser la capital provincial.
La ciudad era el centro económico y político del país, concentrando la vida política en el Imperio. Fue el escenario principal los movimientos abolicionistas y republicanos en la segunda mitad del siglo XIX. Durante el periodo conocido como República Velha, con la decadencia de sus áreas de cultivo de café, el Estado perdió poder político, siendo desplazada por São Paulo y Minas Gerais.
Período republicano
Con la proclamación de la república en las últimas décadas del siglo XIX, la ciudad enfrentó graves problemas sociales debido a su rápido y desordenado crecimiento. Con el declive de la esclavitud, la ciudad había comenzado a recibir grandes cantidades de inmigrantes europeos y los antiguos esclavos, atraídos por las oportunidades que se abrían allí para el trabajo asalariado. En efecto, entre 1872 y 1890 su población se duplicó, pasando de 274.000 a 522.000 habitantes.
En esta época se dio la apertura del Teatro Municipal y la avenida Rio Branco, con edificios inspirados por elementos de la belle époque de París y la inauguración en 1908, el teleférico al Pan de Azúcar a las Montañas, un hito de la ingeniería brasileña, que celebraba 100 años de la apertura de los puertos.
La ocupación actual de la Zona Sur se llevó a cabo con la apertura del túnel del Antiguo: ello permitió conectar Botafogo y Copacabana. A su vez, el Copacabana Palace Hotel se inauguró en 1923 y, en 1931, el Cristo Redentor uno de los símbolos de la ciudad y del país


